lunes, 18 de octubre de 2010

La Peluquería.

No me gusta nada cortarme el pelo. Tampoco me gusta tenerlo largo, así que al final acabo accediendo.

Cortarse el pelo es un tramite desagradables e incomodo y encima pagas por ello. Esto no es algo nuevo que me halla llegado ahora con la edad, viene de mucho antes. Cuando era pequeño era mi madre quien me lo cortaba, cabeza rapada y listo. Yo lo odiaba, parecía un melocotón y me picaba el cuello todo el día. Una vez que empezaba a crecer pues ralla al lado.

Con el tiempo pase a ir al barbero con mi padre. Esta figura ya se ha perdido, pero para los menos expertos en la materia decir que el barbero era aquel hombre con un cigarro en la boca y que olía bastante raro (a rancio). Al rededor de el estaban los que yo creía que eran sus colegas, un montón de viejos que lo único que hacían era sentarse en la barbería a ver como trabajaba su amigo. Por supuesto, todo ellos olían igual de raro que el barbero. El barbero te cortaba el pelo con la ralla al lado para ser igualito que tu padre y luego cogia una navaja gigante y me la pasaba para quitarme todos los pelitos de la nuca y el cuello. Gracias señor barbero por afeitarme la nuca, ahora cuando mi barba se conecta con mi espalda siempre me acuerdo de usted. De nuevo mil gracias!!

Con la edad me fui revelando y pase de ir al barbero, eso de tener la ralla al lado para el que le guste, pero a mi como que no. Así que empecé a cortarme el pelo yo solo, total, con la de granos que tenia en la cara nadie se daba cuenta de mi cabeza.

Y por fin la peluquería! Todo llenita de mujeres leyendo revistas de cotilleos y un montón de gays muy estrambóticos. No me gusta nada. Odio que una desconocida me lave el pelo ( si, da gustito y eso me incomoda, no conozco de nada a esa señora!), luego me empiezan a preguntar como lo quiero, y aquí esta la eterna duda:

Peluquera: ¿Como lo quieres?
Yo: Normal.
P: ¿Como es eso?
Yo: Pues como lo tengo ahora pero un poco mas corto.
P. Entonces te corto por los lados y por arriba solo las puntas no?
Yo: eeee si?
P: Vale, ¿tijeras o máquina?

Lo dicho me vuelvo loco.

Pero ahí no queda la cosa, una vez que me ha cortado el pelo me lo engominan y me acaban peinando con la ralla al lado.

En fin, da igual lo que haga que siempre acabo con la ralla al lado.

No luches contra lo que no puedes cambiar, simplemente aceptalo con la mejor cara y asume que siempre puedes ducharte luego y hacer lo que te de la gana.

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